domingo, 26 de junio de 2011

Novela y pie de página













Santiago González Carriedo
Agradecimientos
2010
133 páginas



El poeta y editor mexicano Luis Miguel Aguilar escribió que, en la vida textual, pocas cosas hay tan frustrantes como ser llamado al pie, bajar y recibir un mero “ibid”.
Aguilar, confeso lector de las “insondables” notas al pie, podría encontrar en Agradecimientos la confirmación literaria de que este recurso discursivo puede encubrir “algo más”.
En efecto, Santiago González Carriedo inaugura una manera de contar en la que se complementan, con genial ironía, dos discursos paralelos: el de sus agradecimientos, y el de las 30 notas al pie de página, que es donde realmente se narra la historia, además de los dos cuerpos de anexos que terminan de retratar una íntima relación entre un autor, su enmarañado mundo interior y la novela que ha escrito.
De esta manera, González Carriedo transforma lo que suele usarse como apéndice, posiblemente útil, pero execrado de la línea a lugares marginales de la página, o del libro, en un recurso estilístico que revela un lúdico empleo de las variadas formas del discurso, interconectadas con ingenioso humor.
En Agradecimientos, el personaje principal es una novela que termina con 32 reimpresiones y tres ediciones (Manual del buscador de oro), y cuya publicación envuelve una historia repleta de sarcasmo, donde la realidad y la ficción parecen intercambiar roles para develar ciertos intríngulis, posiblemente genuinos, del mundo editorial.
Claro que González Carriedo también incurre en otras indiscreciones. En su obra puede haber más de un cuestionamiento: al sistema judicial, a las tradicionales relaciones de pareja, a la represión policial, a las “desviaciones” de la izquierda española, a la prensa, a la industria editorial; todo tras un relato aparentemente policíaco que dista mucho de ser la clásica historia de un crimen.

Verónica Pérez Traviezo

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