sábado, 3 de septiembre de 2011

Sólo un nombre
















Los amantes, de René Magritte



Busco sin prisa tu nombre entre mis sábanas.
Lo encuentro, lo beso.
Lo condeno.
Lo encadeno, lo amordazo.
Lo amarro a estos rastros de indiferencia que guardo como un tesoro.
Lo aprisiono entre mis rodillas, entre mis olvidos.

Pero es tu nombre. Uno de los tuyos.

Rebelde, huye de mi presidio.
Me tienta, me persigue, me escala.
Se instala, indecente, en mi pubis urgido.
Provoca mis labios con su lengua incesante.
Aceita mis deseos y atornilla mis ímpetus.

Es un nombre, tan sólo un nombre. Un nombre tuyo.

Se hizo transparente y anda libre
sembrándose en mi almohada,
colándose entre las rendijas de esta ventana
que hasta hace poco sólo sabía de lluvia y desilusión.

Es sólo un nombre, este nombre tuyo,
que se abraza a mis recuerdos
como se aferra a su madre un niño herido.

Quiero licuarlo y bañarme en sus jugos.
Quiero desayunármelo lentamente,
y beberme su dulce savia contaminada.

Quiero arrebatártelo y roerlo despacio
hasta que no quede una sola letra intacta.

Quiero acariciarlo hasta que se me ulceren las yemas de los dedos,
hasta que cicatricen mis besos en la ridícula piel del grafito.

Es sólo un nombre, pero es tu nombre;
uno de los tuyos.

Y no es más que un nombre, el nombre mío.

VPT

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